Cuando hace unos días vi el post de @youdontsay sobre su visita al cementerio de "La Recoleta" en pleno corazón de la ciudad de Buenos Aires, recordé que entre otros famosos políticos, artistas y personalidades diversas que se encuentran allí en su descanso eterno, también está el hijo menor del director de orquesta considerado por muchos como el más grande del siglo XX, me refiero al italiano Arturo Toscanini.
Sobre este pedazo de historia recordaba algunos hechos interesantes y allá fui a buscar en un libro que me regalaron hace un tiempo, los detalles de la misma.
Arturo Toscanini
Toscanini ya era una figura superlativa de la dirección orquestal y se presentó en la Argentina en varias oportunidades, la primera vez fue en 1901 atraído por la gran actividad cultural que se desarrollaba apoyada por el colosal empuje económico con el que, en aquellos tiempos, emergía ese joven país alejado de los grandes centros mundiales.
Sus visitas se hicieron frecuentes y siempre venía acompañado de grandes figuras de la lírica y la ópera como por ejemplo Caruso, De Luca, Darclée y Zenatello. Su repertorio incluía piezas tales como Germania, La Gioconda, Fausto, Hänsel y Gretel, Rigoletto, Mefistófele, Aída, La traviata, Lohengrin, Madame Butterfly y La Bohème entre otras.
1906 fue un año trágico para Toscanini, comenzó en el mes de enero con la muerte de su padre , con el cual no se llevaba bien.
El gran maestro arribó a Buenos Aires junto a toda su familia y se dispuso a cumplir con el extenso programa de esa temporada. El teatro Colón aun estaba en construcción por lo que las presentaciones se desarrollaron en el mejor teatro que se disponía hasta ese momento: el teatro Ópera de la calle Corrientes.
Entre las grandes figuras que acompañaban a Toscanini estaba Rosina Storchio con quien el maestro tenía un tórrido romance desde hacía un par de años y con quien además tuvo un hijo. El público argentino amaba a Rosina desde el momento en que representó a Margarita en Fausto.
La relación entre el director y la diva era escandalosa, incluso en varias oportunidades la esposa de Toscanini, Carla de Martini, estuvo a punto de abandonarlo.
Hasta que llegó el fatídico 10 de junio cuando el hijo menor de Toscanini, Giorgio, fallece víctima de difteria. Unos días antes, el pequeño niño había representado al hijo de los amantes en el drama de Madame Burterfly.
Se cuenta que ese día Toscanini no estuvo al momento del fallecimiento del niño y que por el contrario se encontraba con Rosina.
El lunes 11 el cuerpo del pequeño fue sepultado en el coqueto cementerio de La Recoleta, en la bóveda propiedad de la familia de Roberto Cano (constructor del teatro Ópera), quien cedió gentilmente un espacio para tal fin, al genial director.
Toscanini regresó a la Argentina en un par de ocasiones hasta que un día en plena función se enojó con el público que ovacionaba al tenor de turno pidiéndole la repetición de un aria que había sido conmovedora. Su enojo duró 28 años pero en 1940 perdonó a los argentinos quienes pudieron volver a disfrutarlo en el transcurso de la única gira sudamericana de la orquesta sinfónica de la NBC de esa temporada.
Con el correr de los años, la gran bóveda se dividió y algunas de las fracciones fueron vendidas a otras familias, en los cambios el ataud del pequeño Giorgio se perdió.
El hijo del gran Arturo Toscanini descansa en algún lugar no determinado de la famosa necrópolis.
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