
La Torre Magdala es un edificio neogótico ubicado en Rennes-le-Château, Francia, construido por el párroco Bérenger Saunière alrededor de 1900. Originalmente servía como su biblioteca y estudio, y hoy en día es un monumento emblemático del pueblo, conocido por su arquitectura y por las vistas que ofrece. La torre está rodeada de misterio y leyendas, en parte debido a la historia del mismo Saunière.
Características y leyendas
- Estilo arquitectónico: Fue construida en un estilo neomedieval, que incluye una torre circular almenada y ventanas góticas.
- Uso original: Saunière la construyó para albergar su biblioteca y servir como lugar de estudio y meditación.
- Atractivo turístico: La torre es un punto de interés popular en Rennes-le-Château, atrayendo visitantes por su misterio, arquitectura y las espectaculares vistas desde su cima.
- Leyendas: Es un símbolo de las leyendas que rodean a Saunière y Rennes-le-Château, que han ganado notoriedad mundial.
- Significado del nombre: La palabra "Magdala" en arameo significa "torre", lo que se relaciona con el nombre del edificio y su estructura.

Los cátaros, también llamados albigenses por su gran vinculación con la ciudad del Albi, en el sur de Francia; eran los integrantes de un movimiento religioso cristiano que nació en el siglo XI y no tardó en hacerse fuerte en toda Occitania, principalmente gracias a la ayuda de señores feudales vasallos del Reino de Aragón.
Realmente los cátaros procedían de oriente, concretamente de Tracia (un área compartida por Turquía, Grecia y Bulgaria), de donde fueron expulsados por el gobierno de Bizancio, or lo que huyeron hacia occidente y se asentaron en esa región francesa.
Aunque contaron con el apoyo de muchos nobles, mantuvieron una guerra abierta y constante con la Iglesia Católica. Quien los catalogaba indudablemente como herejes. Y para acabar con ellos llegó incluso a promover en 1209 la Cruzada Albigense de la mano del Papa Inocencio III.
Aquella guerra que se extendió hasta 1244 terminó con Occitania integrada en el Reino de Francia, y con los dominios aragoneses de la región. Sin embargo, el catarismo sobrevivió. Pero sin el apoyo de los nobles y perseguido por la recién creada inquisición, fue disipándose hasta desaparecer por completo en el siglo XIV.
Por último, hay que decir que, aunque se hable constantemente de los “castillos cátaros”, no fueron realmente los seguidores del catarismo los que levantaron esas construcciones. Si no los nobles, que ostentaban en poder y que les protegieron durante años. Además, pese a que suele hablarse del País Cátaro para referirse a los monumentos (castillos, abadías…) de toda la región que habitaron, mucho de ese patrimonio ya existía antes de su llegada
120.000 visitantes acuden a este sitio cada año. ¿Por qué este pequeño pueblo aparece en las portadas de más de 700 libros, programas y documentales?
La historia que hizo famoso al pueblo comenzó en 1885, con la llegada de un nuevo sacerdote: Bérenger Saunière.
De 1885 a 1917, Bérenger Saunière no sólo renovó la iglesia y el presbiterio, sino que también compró los terrenos adyacentes para construir la Villa Betania, la Torre Magdala y la Torre de Cristal, todo ello coronado por un magnífico mirador. Una magnífica finca que ahora se ha transformado en un museo.
La localidad de Rennes-le-Château se encuentra en el corazón de la Haute Vallée de l’Aude. Una joya misteriosa en la vasta región de Occitania Sur de Francia, lanzada al estrellato mundial tras la publicación del libro «El Código da Vinci». Lugar vinculado a la figura de María Magdalena.
La localidad no cuenta con elementos arquitectónicos sobresalientes, lo maravilloso de Rennes es el misterio que la envuelve.
Así como las leyendas e historias relacionadas con los templarios, el Santo Grial, los reyes merovingios, romanos, sociedades secretas, masones, celtas, visigodos y, para acabar, con la mayor de las sorpresas: Jesús y María Magdalena.
Celtas, romanos, visigodos, merovingios, cátaros y caballeros templarios entre otros,han dejado sus huellas en este lugar.Pero, lo que realmente puso en el mapa a Rennes-le-Château fue una novela, escrita allá por los años ochenta, titulada «El Enigma Sagrado», utilizada co mo base documental del famoso best seller «El Código da Vinci».
Ambas novelas destaparon la «caja de Pandora» e hicieron que los ojos de todo el mundo girarán hacía este desconocido pueblo.
Tras iniciar unas obras en la parroquia de la localidad, el padre Saunière, emprendió una serie de cambios desconcertantes. Viajes imprevistos a París, la construcción de Villa Bethania y la ostentosa restauración de la modesta y pequeña iglesia.
Los rumores no tardaron en aparecer, el padre Saunière no pasaba desapercibido con su «vida loca». Además, convive con su «ama de llaves», Marie, fiel guardadora de secretos y según las malas lenguas, algo más. Toda esta historia se encuentra, bien explicada, en el museo de Villa Betania, situado en el antiguo presbiterio.
En él, se documentan las obras acometidas, los viajes, la fortuna del cura, así como los personajes de la alta sociedad francesa llegados a Rennes, invitados por Saunière.
Pero, ¿Qué «tesoro» encontró el cura para amasar tanta fortuna? Aquí está realmente el misterio y el inicio de la leyenda.
Mientras se realizaban los primeros movimientos de tierra durante la restauración de la antigua parroquia, los obreros encontraron algo importante que comunicaron a Sauniére.
Para unos, Saunière encontró el tesoro perdido del Templo de Jerusalén, ya que el castillo de Rennes-le-Château estaba relacionado con los Caballeros Templarios y cabía la posibilidad de que lo ocultaran allí tras abandonar Tierra Santa.
Para otros, el tesoro eran documentos de incalculable valor relacionados con la verdadera historia de María Magdalena y Jesús de Nazareth. Todo apunta a que Bérenger construyó una recreación de Betania, la ciudad de Magdalena, en estas tierras de la antigua Arcadia.
Cuenta la leyenda que María Magdalena escapó de Palestina, tras la muerte de Jesús, desembarcando en tierras galas, concretamente, en una recóndita y pequeña localidad costera, la actual Saintes Maries de la Mer.
Junto a ella venían, además de su hermano, dos pequeños niños fruto de su relación con Jesús. Esta descendencia es la base de la dinastía Merovingia, reinante en el sur de Francia durante años hasta la muerte de Dagoberto I.
No me digáis que la historia, sea real, sea leyenda o sea falsa, no contiene elementos como para atraer la curiosidad. ¡Pensar un poco lo que hubiera cambiado nuestra historia de haberse confirmado como cierta!
Rennes le Château es un pueblo muy pequeño. El primer edifico con el que nos topamos en nuestro relajado paseo es el castillo que da el apellido a la localidad: el château d’Hautpol, una antigua fortaleza templaria de las cruzadas.
Su torre, conocida como de La Alquimia, es uno de los puntos esotéricos más importantes de Francia.
En la calle principal, y casi única, se suceden bonitas casas de piedra con coloreadas ventanas. Nuestros pasos nos llevan a la atracción principal del pueblo: el museo y la villa residencial del cura.
Pero, antes de entrar en el museo, nos adentramos en la Iglesia Parroquial dedicada a María Magdalena, existente desde hace mil años. El lugar es muy bonito. Un pequeño cementerio con restos arqueológicos de importante valor se sitúa en el lateral junto a una gruta artificial en honor de la Virgen de Lourdes.
Pero, hay muchas pistas que indican de la rareza del lugar como por ejemplo, la imagen de la virgen, embrazada situada en un antiguo altar pagano de época visigoda.
Llegamos a la Iglesia, catalogada como Monumento Histórico. El dintel nos regala otro mensaje: Terribilis est locus iste, !Que terrible lugar es este! Y a partir de aquí, empiezan las llamadas de atención.
Ya os prevengo, esta iglesia es el polo opuesto a cualquiera de las iglesias tradicionales católicas que existen por el mundo. La sobrecogedora figura del diablo Asmadeo (guardián de los tesoros secretos) nos da la bienvenida.Algunos afirman que la figura es Rex Mundi, el ser inferior de los cátaros.
Una vez dentro se empiezan a ver elementos poco usuales en una iglesia católica. Destaca el Vía Crucis con extrañas figuras, pero sobre todo, la importancia de María Magdalena por encima de Jesús o de la Virgen.
El recorrido hasta el museo de Villa Bethania es tranquilo. La que fuera casa residencial del padre Saunière y su ama de llaves María, no está exenta de lujos. Cuenta con jardín, biblioteca y un coqueto «invernadero-mirador» de cristal.
El museo es muy completo. Documentos de todo tipo, recortes de prensa de la época, restos arqueológicos descubiertos en las innumerables excavaciones realizadas en el pueblo y un largo etcétera. La visita incluye el interior de la Torre Magdala, una preciosa biblioteca de estilo neogótico de clara inspiración templaria.
Seguimos con el simbolismo en cada uno de los elementos de la villa. Todo, absolutamente todo, hace referencia a María Magdalena.

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